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Sobre los cuentos: Princesas modernas. Y algunos príncipes.

folclore, antropología, arquetipos, cuento

Empecé a estudiar los cuentos cuando descubrí la obra de Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos. En aquel momento me pareció una obra extremadamente moderna y vanguardista. Pero Pinkola Estés solo adapta la teoría de los arquetipos de Jung a la psicología femenina, a través del cuento popular. Jung recoge el concepto de prototipo de la folklorística y cuentística europea de la época, que se hayaba en pleno frenesí por encontrar el arquetipo del cuento popular. Por supuesto, cuando empecé a estudiar antropología, me di de lleno otra vez con el concepto de arquetipo, y en este marco me encontré con que la propuesta de Pinkola Estés es antigua como la vida misma. Más o menos, es una propuesta hecha por la humanidad en el bajo neolítico. Empecé a estudiar a Propp, a Almodóvar, a comprar colecciones o sacarlas de la biblioteca. Empecé a entender las funciones, a cuestionar el papel del objeto mágico, a releer a Pinkola Estés desde un nuevo punto de vista.

princesas modernas y contracultura

Por el camino, me convertí en madre, y no fui la única. Muchas de mis amigas, compañeras de trabajo y conocidas también tienen hijas. La mayoría de mi tribu está formada ahora por mujeres que son madres, y la mayoría de los encuentros tienen lugar mientras los niños juegan no muy lejos. Muchas de mis amigas han educado a sus hijas en absoluta igualdad, en hogares donde el padre limpia, cocina y lee cuentos, y muchas veces incluso se ha cogido una excedencia prolongada para cuidar del niño. Es normal que se angustien al ver a sus hijas sucumbir a la influencia de Disney mientras el color rosa invade sin piedad sus armarios y habitaciones. Al mismo tiempo, cada vez veo más artistas utilizando la imagen edulcorada de las princesas disney o de las barbies para protestar contra la imagen que dan de la mujer. Y hacen bien: de acuerdo con Almodóvar, según explica en El texto infinito, cualquier paradigma está completo cuando la cultura popular puede coger el paradigma y romperlo, subvertirlo, y, sobre todo, reirse de él. Ninguna cultura existe sin una contracultura que ejerza de fuerza tensora. En los cuentos de hadas tradicionales pasa esto, y es bueno ver que los cuentos que nos venden ahora también encuentran su corriente de protesta y rebelión.

la princesa, el príncipe, la bruja y el lobo

También oímos hablar cada vez más de los cuentos políticamente correctos, de caperucitas que se beben el vino con el lobo antes de llegar a casa de la abuela y de padres en busca de cuentos que hablen de valores modernos y sean menos sexistas. Bueno, es cierto que las colecciones de los Hermanos Grimm, Perrault, etc. están adulteradas y adaptadas a los gustos burgueses de la época de su publicación. También es cierto que Disney ha pervertido a las heroínas tradicionales de los cuentos. Pero lo que he aprendido, como estudiante del cuento popular, es que los cuentos populares son un compendio de directrices precisas sobre cómo enfrentarse a la vida, y es particularmente muy feminista. La gramática interna del cuento, además, que está diseñado para contarse y no para leerse, ayuda al niño pequeño a empezar a hablar y a numerar a través de repeticiones al mismo tiempo que le ayuda a reirse también del mundo real. La razón de que a veces los protagonistas pertenezcan a la nobleza o a la realeza es para recordarnos que todas podemos ser las reinas de nuestras propias vidas. La bruja y el lobo está ahí porque en la vida de todo el mundo hay brujas y dragones a los que te tienes que enfrentar más tarde o más temprano. El mensaje de que al final del viaje los protagonistas se casen (o se conviertan en príncipes y princesas) no es que esa sea la única aspiración de las mujeres (muchos de los protagonistas son hombres y el viaje termina igual, pero los protagonistas masculinos fueron en muchos casos deshechados por Grimm y Perrault), sino que es una metáfora de que si superas las pruebas conseguirás sabiduría. En otras palabras, la mayoría de los cuentos tradicionales con protagonistas humanos son una descripción de un rito de paso, en el que el héroe es expulsado de la tribu a la que solo podrá volver una vez superadas una serie de pruebas, que le darán sabiduría y el reconocimiento de sus congéneres (boda o nobleza).

unos cuantos cuentos tradicionales a tener en cuenta

Hay muchos cuentos que podemos leer a nuestras hijas para alejarlas del paradigma de las películas de dibujos animados. Creo que lo más importante es no prohibirles que las vean o que les gusten más, sino retarlas, introduciendo poco a poco cuentos que cuestionen los valores que ven en la pantalla, hasta introducir cuentos suficientes para que las princesas de color rosa solo sean una parte pequeña de su mundo. Os recomiendo Cuentos al amor de la lumbre, una colección de Almodóvar que está en todas las bibliotecas infantiles del estado. Por supuesto que hay cuentos que incluyen detalles sexistas e incluso racistas. Los cuentos populares nacieron en el neolítico pero su texto nos ha acompañado durante milenios y los contenidos han podido ser adulterados igual que hicieron Grimm y compañía en el siglo XIX. Os animo a eliminar esos detalles o incluso a crear vuestras versiones, pues de eso trata la cultura oral, y a que se la contéis a vuestras hijas de memoria. Algunos que creo que pueden romper estereotipos y que ya he recomendado son: El príncipe durmiente, muy similar a la bella durmiente, pero aquí será la joven quien tendrá que pasar las pruebas para despertar al caballero que es un personaje pasivo durante toda la pieza. La plantita de albahaca, un cuento feminista y que fomenta la rebelión contra el poder y la burla de lo establecido. De la tradición rusa recomiendo Basilissa la sabia y Basilissa la hermosa. Por cierto, en este último (como en Blancanieves) los colores de la protagonista son blanco, rojo y negro. Explicaros qué significan estos colores en los rituales femeninos desde hace más de 10.000 años me llevaría una eternidad, pero lo importante es que podéis usarlos para enfocar a las niñas hacia otros universos. Otro de mis favoritos es Morozko, cuya lección sobre la humildad y la soberbia te deja literalmente congelado. Ambos cuentos están en la colección de Afaniasev y los he encontrado en internet, pero no tengo problemas en contarlos para que podáis transmitirlos. De la tradición española recomiendo también La mano negra (que acaba mal, la protagonista no se convierte en princesa ni se casa, no consigue finalizar la prueba) o El medio pollito, un cuento universal sobre el valor de la verdad por encima de la riqueza y la fama. ¿No son estos valores que les queráis transmitir a vuestras hijas?

príncipes modernos: nuevas masculinidades, rabia y deporte, educación emocional y arte

Sé que esta entrada se está volviendo demasiado larga, pero no puedo terminarla sin cerrar el círculo. Está bien que nos preocupemos por nuestras hijas y por lo que les contamos y por lo que les cuentan otros. Pero una sociedad no sexista no se consigue sólo mirando a nuestras mujeres. ¿Qué pasa con nuestros hijos? ¿A ellos los dejamos que sigan atiborrándose con cuentos sobre coches y robots? ¿Les dejamos que su única forma de canalizar la energía sea el deporte? ¿Seguimos sin enseñarles a expresar sus emociones? Tengo un hijo de tres años. Su color favorito es el rosa. Le gusta pintarse las uñas del mismo color que lleve yo. También le gusta maquillarme y peinarme, jugar a la pelota y trepar por los árboles. Y yo le dejo. Permito que lleve las uñas pintadas para que sus compañeras de clase sepan que no tienen el monopolio sobre estar guapa y que se puede tener las uñas pintadas y jugar al fútbol. Cuando vamos a comprar juguetes le dejo comprar un coche o una pelota cuando lo pide. La última vez pidió un salón de peluquería y se lo compré, y he pasado algunas reuniones de Equo y muchas noches jugando a peinarnos. Otro de sus juegos favoritos es preparar la cena y servírmela. Es un niño muy activo, le encanta practicar deporte, sobre todo hacer acrobacias o chutar balones, y le dejo que explore sus límites. Pero también le dejo expresar sus emociones, jugar con muñecas y leer cuentos de princesas.

7 pensamientos en “Sobre los cuentos: Princesas modernas. Y algunos príncipes.

    • Hola José Miguel: para contestar adecuadamente a tu mensaje necesitaría muchas entradas del blog, es posible que vuelva sobre este tema varias veces. En cualquier caso lo que te voy a decir no es políticamente correcto. De lo poco que vengo estudiando este tema, creo que este enfoque es un el error. Los cuentos populares no son una representación de la realidad, son simbólicos. Preparan a los niños para situaciones de trance y previenen neurosis. Cuando el príncipe y la princesa se casan no están hablando del matrimonio heterosexual, están hablando de que para madurar en la vida tendrás que superar una serie de pruebas, algunas de ellas durísimas. El matrimonio representa la sabiduría alcanzada, el premio al final del rito de paso. Tiene poco que ver con la sexualidad en sí. Además, los cuentos populares son una herramienta contra abusos infantiles dentro de la familia y contra el rapto/violación de niños, sean de la orientación sexual que sean. Contienen enseñanzas sobre valores universales: la amistad, el amor, la supervivencia, el valor de la inteligencia sobre la fuerza, pero no dicen nada sobre quién puedes/tienes que acostarte. Otro problema de los cuentos “políticamente correctos” es que son demasiado blandos. Para conseguir su propósito, el cuento popular no escatima ningún tipo de barbaridad ni crudeza al niño: el lobo se come a caperucita y a los siete cabritillos, y la venganza contra ellos en las versiones originales no tiene nada de amable, la bruja de Hansel y Gretel es encerrada en un horno encendido para quemarla viva y Basilissa en persona quema a los parientes que la han maltratado en esta versión rusa de la cenicienta. Los cuentos populares nos enseñan a que no nos tiemble la mano contra la injusticia, y lo hace con crudeza porque la vida es una puta mierda, y te vas a encontrar a muchos lobos y a muchas brujas cuando vas andando sola por el bosque, que no es otra cosa que un poderoso símbolo de la vida adulta. Otra característica importantísima del cuento popular es que está diseñado para ser contado de forma oral y en ocasiones, bien contado, tiene un caracter casi hipnótico. El descubrimiento más importante de Jung fue que los motivos y secuencias habituales de los cuentos parece pertenecer intrínsecamente a nuestras mentes y aparece frecuentemente en los sueños. Parecen ideales para ser contados antes de ir a la cama. Y, por último, está la estructura: da igual si quien despierta a Blancanieves de su tumba es el príncipe azul o la princesa malva, lo más importante del cuento oral es su estructura, el orden en el que aparecen los personajes y lo que hacen (las funciones de Propp), ahí está el verdadero mensaje. Porque no es un mensaje directo, sino un mensaje simbólico que se entiende a un nivel subconsciente. Y es un mensaje sobre las libertades personales, la capacidad de elegir, y el derecho a ser como a uno le de la gana. No niego que hacen falta referentes de todo tipo para los nuevos tipos de familia, pero no es necesario tocar los cuentos para eso.

  1. Hola Carol, un placer conocerte.
    Ha sido un placer leer tu entada y saber que estamos juntas en esto. Yo me gano la vida como cuentacuentos y hace unos …ummm… ¡25 años! … me silbaron agresivamente un 8 de marzo por decir en una mesa redonda lo que estas diciendo en este post.
    Yo creo que en general la tradición oral pude considerarse igualitaria, aunque obviamente tiene sus excepciones. Uno de esos cuentos que para mi son un quebradero de cabeza a la hora de contarlo es “La hija del demonio” que conocerás a través de Almodovar, yo lo cuento como lo cuentan en el sur de la provincia de Badajoz (estoy en Extremadura) y hay una parte en que la protagonista le pide al muchacho que la corte en pedacitos para poder buscar en el fondo del lago un anillo. Yo entiendo que es una metáfora sobre la necesidad de hacernos pequeños y pasar desapercibidos para logar el éxito en algunos aspectos de la vida … pero por otro lado, es una imagen muy cruel la del muchacho troceando a su amada… de modo que nunca se como enfrentarlo. Por ahora lo estoy contando solo para adultos (añadiendo todas mis elucubraciones)… ese “ahora” esta durando cinco años.

    • Hola Carmen:
      Conozco el cuento, en la versión andaluza no la tiene que cortar a pedacitos, la tiene que desangrar. No sé qué es peor, :-). Como le comento a José Miguel arriba, creo que la crudeza e incluso, en ocasiones, la escatología de los cuentos no puede pasarse por alto y es importantísima para el mensaje que pretende dar. Una madre me ha explicado su dificultad para explicarle a su hija el momento que explico en el que Basilissa quema a su madrastra y hermanas. Yo encontré ridículo al principio que el Medio pollito se metiera a los aliados en su medio culito, y solía contárselo a mi hijo como que los metía en una bolsa. Leyendo a Almodóvar he entendido que los cuentos hay que contarlos tal cual: las enseñanzas que hay detrás de de su crudeza y escatología son fundamentales. Cuando les evitamos a los niños estas imágenes tan duras les estamos ocultando una parte de la realidad a la que tendrán que enfrentarse en algún momento, es el problema que veo con los cuentos adaptados y las versiones Disney. Chica, si quieres tener el derecho a andar sola por el bosque, y lo tienes, alerta, porque si eres tan tonta como caperucita te va a comer hasta tu abuela. Si tu familia o cualquier persona más fuerte que tú te maltrata, tienes derecho a usar tu inteligencia para liberarte de ellos, y si para eso los tienes que eliminar de tu vida, tienes que ser fuerte y eliminarlos. No seas una víctima. Si el medio pollito se mete a sus amigos en su medio culito es porque este es un cuento particularmente importante para los niños en la etapa anal. Hablar del culito sin pelos en la lengua le ayuda al niño a entender los misterios del control de esfínteres. El momento que comentas de Blancaflor me parece una enseñanza esencial: por el camino llegaremos a sitios en los que tendremos que desprendernos de todo lo aprendido para seguir adelante. Hay veces que tenemos que “matarnos”, cambiar radicalmente, empezar de 0. Tenemos que saber que podemos recomponernos después de eso, si somos valientes. Quizás una forma de contarlo es incidir en que un principio el hombre no quiere hacerlo, e incluso llora, no se siente capaz, le parece una atrocidad, pero ella le convence. Como “cuentistas”, si me permites incluirme en el gremio, tenemos que aceptar que hay partes de los cuentos que dan miedo, porque tienen que dar miedo, y que es importante que los niños las oigan y no maquillarlas. Y que si nos hacen preguntas tenemos que tener respuestas para contestarles, es posible que sea la parte que más les impacte y quieran saber más. Por cierto, Blancaflor es uno de los cuentos más feministas del corpus español, no se lo escatimes a las niñas, tienen que saber que pueden pasar a la acción y que el final de la historia puede depender de ellas. Nos vemos en Murcia, espero.

  2. Buenísimo el entorno que le das a lo que escribís, lográs captar la atención del lector, y eso habla muy bien del escritor.

    Sueño con escribir, he hecho algunas cosas, pero lo que no tengo creo yo, es eso mismo, el poder introducirme sin perder el hilo de lo que voy escribiendo… 😦 (meto una historia, tras otra)

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