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Preparándose para noviembre

Bueno, noviembre está casi a la vuelta de la esquina, y me toca contaros cómo me estoy organizando en casa para el reto. Tengo que decir, que lo primero que he hecho ha sido echar un vistazo a mí…

Calendario lunar

Mi calendario lunar es como llamo a mi calendario menstrual. Empecé a seguir un diario de mi calendario menstrual hace unos meses y estoy intentando configurar la agenda conforme al mismo. A veces es difícil, pero todos los meses aprendo algo nuevo sobre mí. Hoy es el día 21 de mi ciclo, lo que significa que cuando empiece noviembre estaré en plena fase pre-menstrual y empezaré a menstruar sobre el día 3 o 4. ¿Qué significa esto? Significa que voy a estar de mal humor y durante algunos días no voy a tener ánimo ni de comprar, ni de prestar atención a los detalles ni de comer bien, y sobre todo no tendré ganas de estar en la cocina.

Desde que llevo contando los días de mi calendario particular, he descubierto que saber por adelantado exactamente cuándo voy a estar así me ayuda a planificarme, y lo que estoy haciendo es procurar ir preparando platos durante todo el mes que van al congelador para que esos días pueda comer platos sanos sin tener que cocinarlos. De todas formas, a mí el cuerpo me pedirá ayuno, pero sé que tendré comida para la familia sin necesidad de preocuparme demasiado de si se me olvidó comprar o no.

Bueno, pues noviembre empiezo muy baja de energía, así que en planificación ya tengo varios platos en el congelador (caldo para sopa de pescado, varias rodajas de rape, caldo con verduras para preparar paella de verduras, polos de frutas y queso para el postre) y en la nevera (dos boles llenos de mutabal de berenjenas y muhammara de pimientos rojos).

El mal humor empezará a despejarse hacia el día diez, y tendré dos semanas bastante creativas que empezarán a declinar nuevamente hacia el día 26, terminando el mes más o menos como lo he empezado, forrando el congelador de comidas ricas y rápidas para los días en los que no me apetece hacer nada.

Calendario festivo

Otra cosa que he mirado es el calendario festivo/religioso. No soy una persona creyente, pero por mis estudios antropológicos estoy recuperando y recomprendiendo antiguas tradiciones y rituales que no me parece mal que sobrevivan si entendemos su significado real y dejamos de hacernos cruces con los significados falsos que se han ido sumando con los años.

Noviembre en ese sentido es un mes muy especial. Se inicia con una de las festividades más importantes del otoño, Todos los Santos, una festividad que en el catolicismo y en España en concreto ha derivado en algunos rituales típicos como ir al cementerio y comer huesos de santo, digo comer porque ya nadie los prepara en casa como antaño… Bueno, en realidad Todos los Santos es una festividad antiquísima relacionada con los antiguos calendarios agrícolas, los cambios en los cultivos y el fin de determinadas cosechas. En todas las tradiciones europeas antiguas se considera a esta fecha una noche de “brujas” y “muertos”,  y en todas las culturas modernas existen vestigios de los antiguos rituales para proteger la casa de malos espíritus, unidos a tradiciones gastronómicas relacionadas con la recolección de la calabaza y el boniato. Halloween no es un invento yankee moderno, no, es un festival celta que tiene varios miles de años de antigüedad, aunque dudo que entonces se estilara lo de truco o trato.

Bien, como me parece que honrar a la gente que se te ha muerto es algo que todo el mundo debería hacer al menos una vez al año y como esto va de cocinar y a ser posible en familia, ya me he hecho con varias recetas e ingredientes para cocinar panellets y regalárselos a mi madre, ya que voy a visitar a la familia por estas fiestas.

No estaría mal poder celebrarlo también viendo Don Juan Tenorio, cuyo mito se basa en la tradicional Noche de Difuntos, víspera del día 1 en la que tradicionalmente y mucho antes de su conversión a festividad religiosa, se creía que los muertos podían visitar el mundo de los vivos. La particular fiesta mexicana, el día de muertos, se celebraba miles de años antes de la llegada de los españoles. Da que pensar, ¿verdad?

Electrodomésticos ¿listos?

Bien, ya nos dejamos de rollos espirituales y vamos a lo práctico. La única forma de enfrentarse a un mes de comida a fuego lento y no encadenarte a la cocina es disponer de una serie de elementos. Mis básicos son: el horno, el microondas, la panificadora, la batidora y por supuesto, la nevera/congelador. El horno lleva roto desde enero, así que llamé el viernes al técnico y vienen esta semana a arreglarlo. Lo necesito si quiero hacer magdalenas y galletas en casa. El horno microondas lo utilizo sobre todo para hacer verdura al vapor en el estuche de silicona. Es fácil, sencillo y rápido, no mancha, y te deja libres diez minutos para ir preparando el resto de la comida. La panificadora me permite hacer pan y mermelada mientras yo estoy a otra cosa, sin tener que estar vigilando puntos, cocciones, tiempos o removiendo sin parar. Si finalmente me arreglan el horno, también hace masa para pizzas. ¡Yumi! La batidora es un básico en mi casa donde se hacen semanalmente purés y cremas de todo tipo.  Otros instrumentos básicos son el estuche de silicona, el mortero y millones de recipientes para guardar la comida en la nevera y congelador en porciones, o almacenar la fruta y verdura fresca en la cocina.

Planificación semanal

Esta cuestión la tengo casi sin tener que hacer nada, ya que el catering Pam i pipa del colegio del niño me proporciona un menú mensual con propuestas para la cena. Aunque casi elimino la proteína animal (por cara, por insostenible y porque al niño no le entusiasma), me dan muy buenas ideas para ir alternando alimentos. Para planificar noviembre, dedicaré los domingos a hacer una lluvia de ideas de platos posibles para la semana con los ingredientes que ya tengo, y de paso hacer una lista de la compra con los que no tengo.

El hecho de estar en un grupo de consumo me resuelve la otra mitad de la planificación, ya que implica que no tengo que ir a comprar fruta y verdura (sólo elegirla de una lista los sábados) y recogerla los miércoles. Puede parecer una tontería, pero es increíble, después de un año, la CANTIDAD de tiempo de compras que esto me ha ahorrado. En serio. Para una madre autónoma el tiempo libre vale mucho más que la comida ecológica.

Así que estos son los fines de semana de noviembre: sábado, comprobar necesidades de fruta y verdura y hacer la “comanda”; domingo, comprobar el calendario de comidas semanal del colegio y planificar recetas.

Reecetas, blogs, pinterest

Bueno, y aquí va mi última carta en cuanto a la preparación de la semana que viene. He repasado mis bookmarks con mis recetas favoritas (bolitas de arroz con verduras y gambas, brandada de bacalao, baba ganoush o muhammara), mi pinterest de “recetas favoritas” (pan de calabaza y queso, mermelada de bacon y bourbon, mantequillas de sabores, donuts de arándonos y limón, aguacate al horno…), mis blogs favoritos de comida (el comidista, pimienta rosa, las recetas de temporada de bebés y especias… ), o páginas de recetas especializadas para niños para cuando no tengo ni idea de qué hacer con determinada verdura para innovar un poco, como pequerecetas (por ejemplo, las lentejas a las mil y una noches o el brazo de gitano de remolacha).

Y sí, después de todo esto, ¡creo que estoy lista!

2 pensamientos en “Preparándose para noviembre

  1. Pingback: Un reto para toda la vida « La Política y yo

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