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Sobre la esencia de la feminidad

Empiezo esta entrada con una disculpa por haber tardado tanto en contestar, pero como podéis ver, el embarazo, parto y maternidad me han impedido atender mejor mi actividad política, al menos la que realizo a través de la blogosfera.

Quiero continuar con un agradecimiento a todas las que habéis comentado este artículo, lo habéis publicado en otros foros y lo estáis debatiendo, pues ese era el humilde objetivo original. Mi agradecimiento especial a Alma de Doula, Tenemos tetas y a las compañeras del foro Criar con el Corazón.

Como ya dije en los comentarios, me gustaría continuar aportando a este debate, que se había iniciado mucho antes sin yo saberlo, y lo voy a ir haciendo en la medida de mis posibilidades. Además de los cometarios que veis aquí y los de otros foros, voy a contestar también a los que me hicieron en su momento dos amigos, Rubén y Rafa, a título personal y que no figuran aquí.

Para empezar, me gustaría contestar a las críticas de la simpleza/ingenuidad de mis argumentos o de que no conozco bien las fuentes feministas. Cuando tenía 2o años y era estudiante de intercambio en la Universidad de Aberdeen, elegí el tema del feminismo para mi ensayo de fin de curso sobre Historia del Siglo XX. El ensayo en concreto tenía que responder a la pregunta: ¿Cuáles son los logros y los fallos del feminismo en el siglo XX? La profesora le puso una nota muy baja a mi ensaya, argumentando que “no tenía datos suficientes”. ¿Mi error? Documentar en 16 hojas el que es para mí el error capital del feminismo: hemos sacado a la mujer de casa, sí; pero no hemos metido al hombre dentro. Es decir, que llevo más de diez años rumiando esto, y sencillamente lo he visto más claro con el nacimiento de mi hijo.

A las que os rechinan los dientes con mi frase “las mujeres tienen que serguir en casa haciendo pasteles”, os pido que me digáis dónde en el texto dice que “los hombres no deben hacer pasteles ni estar en casa”. Tampoco digo que los hombres no sepan hacer pasteles ni cuidar niños.

Sobre las que me preguntan que cómo me atrevo a utilizar a La liga de la leche o a Clara Pinkola Estess para defender semejantes argumentos. No lo hice a la ligera, no. La liga de la leche defiende que las mujeres estén más tiempo en casa cuidando a sus crías, de ello depende su salud futura, física y mental. Defiende otro tipo de maternidad y otro tipo de feminismo con el que me identifico plenamente. Clara Pinkola Estess, en un ejercicio antropológico de una tremenda agudeza, reivindica para la mujer el hogar y la casa. Y no es puro simbolismo. La antropología como ciencia también señala a lo que dice Pinkola: el patriarcado no ha encerrado a las mujeres en casa. Las mujeres estaban en casa antes de que llegaran las sociedades patriarcales. Lo que ha hecho el patriarcado es hacernos creer que estar en casa (criar a los niños, cocinar, limpiar) es indigno.

En realidad el trabajo de la mujer como madre y como ama de casa sostiene la Economía mundial, sí con mayúsculas. Con la supuesta “liberación” de la mujer, sólo hemos trasladado el problema de la precariedad femenina a nuestras madres (que ahora cuidan a nuestros niños), a las inmigrantes (que han dejado sus hijos en el sur al cuidado de sus madres por un mísero salario y pésimas condiciones laborales) y al mercado (dejando a nuestros hijos en guarderías privadas, ya que públicas apenas hay). Con estas afirmaciones, no estoy ninguneando o descartando todos los logros feministas del siglo XX (derecho a voto, derecho a trabajar, derecho a la autonomía financiera…) pero estos logros están siendo utilizados para encubrir el que debería ser el objetivo primero del feminismo y de las mujeres: reivindicar el valor de lo que se hace en casa, la reproducción, la maternidad, el cuidado de las personas (que incluye, sí, limpiar y cocinar), el bienestar de los niños. Y esto es lo que hace Clara Pinkola, reivindicar el lugar y las tareas (¿tradicionalmente?) realizadas por mujeres como sagradas; y yo añado, básicas para el sostenimiento de la economía del planeta. Hablando de “hacer pasteles” sólo estoy retando la imagen rosa del ama de casa que nos ha vendido el patriarcado de la mujer haciendo pasteles, como si ello fuera denigrante. Yo os propongo la imagen de una mujer que hace pasteles, porque el hecho de hacer un pastel en casa en estos momentos es casi una revolución contra el Capital.

Confrontar la idea preconcebida que tenéis del ama de casa que hace pasteles con la de una mujer activista y plenamente consciente de las consecuencias que tiene lo que hace: cultivar tus propios alimentos y cocinar con ellos, pertenecer a una cooperativa de consumo ecológico, que disfruta de su sexualidad plenamente porque la conoce y la entiende y que cría a sus hijos conscientemente, sabiendo lo que significa para ellos la lactancia y la presencia de su madre hasta los dos años. Yo no veo un ama de casa, veo una mujer liberada.

A los que me acusáis de ver la maternidad como la única forma de una mujer para realizarse… Las personas tienen muchas formas de realizarse: pueden trabajar o pueden no hacer nada, pueden realizarse cuidando animales o criando a sus hijos. Pero lo que diferencia a un hombre de una mujer es su sexualidad biológica. La vida sexual de una mujer es un ciclo: menstruación, coito, (embarazo y parto) y menopausia. Un ciclo cuyo único sentido y razón de ser es la reproducción. Lo que diferencia a un hombre de una mujer, es que una mujer puede ser madre. Que eso la realice como persona o no, es otra cuestión que yo no he mencionado en ningún momento.

Por último, a mis compañeros verdes. Me preguntaban en privado: pero si ya tenemos problemas para que las mujeres participen… si las metes en casa, ¿entonces cómo hacen política? Bueno, en La mística de la feminidad, Betty Friedan explicaba cómo nació la segunda ola de feminismo en América: en las reuniones de amas de casa. Uno de los verdaderos logros del patriarcado ha consistido en aislar a la mujer. Pero como muy bien comenta Ileana Medina en Tenemos Tetas:  ” Creo que el relato de la maternidad se ha convertido en un género importantísimo dentro de la blogosfera, un género que no había existido en ningún soporte anterior”.  O lo que es lo mismo, para que surja el activismo, hay que darle un espacio. Si las mujeres no se sienten cómodas en los espacios políticos que ha creado el hombre, busquemos nosotras el espacio en el que nos sintamos cómodas. Para ser conscientes de quienes somos, y de lo que queremos conseguir políticamente y cómo, necesitamos un espacio propio para el debate.

Y para terminar, el verdadero fondo de la cuestión para mí es como conseguir la autonomía económica de las mujeres que quieren quedarse en casa, y que contribuyen de esa manera a la sostenibilidad mundial. Yo ya tengo algunas propuestas, pero hacen falta más, y sobre todo, hace falta que digan las mujeres cómo quieren hacerlo.

9 pensamientos en “Sobre la esencia de la feminidad

  1. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  2. Qué bien. El gran triunfo del patriarcado es hacer olvidar a la mujer que la maternidad forma parte de su vida sexual, de modo que la sexualidad femenina se limite a lo falocéntrico, o sea, a ellos. Mucha gente cree que el patriarcado es feminicida, que va contra la mujer, pero la realidad es que sólo va contra su faceta de madre, es matricida. Por eso el feminismo igualitario ha sido capaz de llegar hasta donde ha llegado, sus conquistas siguen siendo funcionales al patriarcado/capitalismo. El principal problema de considerar la maternidad como parte de tu vida sexual es que mientras estás criando estás menos disponible, desde el punto de vista sexual clásico. Y eso no se puede consentir. Además de que dar teta es gratuito xD

    Besos

  3. QUE EMOCIONANTE, CAROLINA!!! A LO MEJOR TÚ ERES LA PERSONA QUE PUEDE LLEVAR ESTO AL PARLAMENTO Y A LOS FOROS POLÍTICOS.

    El movimiento informal que hay en la RED A FAVOR DE LA CRIANZA CON APEGO Y DE LA MATERNIDAD no es un MOVIMIENTO FACHA DE DERECHAS, ES UN MOVIMIENTO DE IZQUIERDAS Y ECOLOGISTA. Ojalá algún partido lo hiciera propio!!!

    Lo he dicho en otras partes, Carolina:

    EL GRAN TRIUNFO DEL PATRIARCADO, EL VERDADERO TRIUNFO, es que las mujeres querramos ser como los hombres.

    Ya lo dijo Foucault: no hay dominación sin complicidad con el dominado. Y el mundo masculino de la competitividad, la producción, el consumismo, la industrialización, el progreso, eso que creemos que es tan bueno, que la Ministra salga a los tres días de parir, es IGUALDAD MAL ENTENDIDA.

    LO QUE NO PUEDE SER ES QUE LA IGUALDAD SE CONSTRUYA en detrimento del hogar, del afecto, de las emociones, del mundo privado… Que todos salgamos de casa desde las 7 de la mañana y volvamos a las 12 de la noche: ESO ES LO QUE QUIERE EL CAPITAL!!! AL CAPITAL LE INTERESA QUE TODOS SEAMOS MANO DE OBRA BARATA 15 HORAS AL DÍA!!!

    Y mientras, los niños se crían solos.

    Dices:

    “Con la supuesta “liberación” de la mujer, sólo hemos trasladado el problema de la precariedad femenina a nuestras madres (que ahora cuidan a nuestros niños), a las inmigrantes (que han dejado sus hijos en el sur al cuidado de sus madres por un mísero salario y pésimas condiciones laborales) y al mercado (dejando a nuestros hijos en guarderías privadas, ya que públicas apenas hay). ”

    Y LAS GUARDERÍAS PÚBLICAS SERÍA DEJAR A NUESTROS HIJOS EN MANOS DEL ESTADO, desde que son bebés y hasta los veintipico de años, 10 ó 12 horas al día: ¡¡¡El sueño de todos los gobiernos totalitarios!!!

    Si quieres fundar un partido, estoy a tu disposición. Esa es la gran revolución: LA REVOLUCIÓN DE LAS MADRES, LA REVOLUCIÓN CALOSTRAL, LA REVOLUCIÓN DEL AMOR.

    Si quieres fundar un partido, estoy a tu disposición 🙂

    Seguimos hablando!!!

  4. Sois lo más grande… Carolina, se me pasó contestar en tu anterior y brillantísimo artículo, pero bueno, yo estoy con vosotras punto por punto y coma por coma. Es que dices tantas cosas acertadas que no sé en cuál entretenerme más.

    Y creo que necesitamos reunirnos en un grupo o plataforma común, chicas, de verdad. Cada una desde su platea hace un trabajo increíble, pero yo creo que uniendo fuerzas podríamos hacer algo cada vez más grande. ¿A alguna se le ocurre algo?

  5. ¡El poder para quienes cuidan!

    La mujer está en su pleno derecho a no ser madre. No ser madre puede abrir muchas posibilidades para trabajar en beneficio de la sociedad. Ser buena madre, también es trabajar por la sociedad.
    Es mucho más responsable no ser madre por servir al bien común, que ser madre a la ligera.
    Igualmente, es mucho más responsable ser madre a conciencia, que no serlo y estar al servicio de cualquier agente patriarcal.
    Todo depende de las intenciones que se escondan tras cada elección: egoístas o altruístas.

    ¡Si fundáis un partido, ya tenéis dos votos seguros!

  6. Pingback: Insumisión, Maternidad y Feminismo « Bebés y Especias

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