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Elogio de la maternidad

Voy a volver a mi blog después de seis meses diciendo algo polémico que me valdrá más de una enemistad. Dice el tópico que la maternidad te cambia la vida, y vaya que si la cambia. Pero no voy a hablaros de las noches sin dormir ni de la necesidad de tener aspirinas a mano si el niño tiene un mal día. No, os voy a contar algo que he descubierto: nos han engañado, chicas.

Siempre quise saber en qué consistía eso del feminismo de la diferencia. Durante mucho tiempo intenté entenderlo, y me pareció siempre una paja mental: ese punto de vista de las cosas exclusivamente femenino que nadie parece saber en qué consiste exactamente. Bueno, pues yo ya lo sé. Lo que hace a una mujer diferente de un hombre es que puede parir. Puede parecer una obviedad, pero en un mundo como el que nos rodea no lo es. Hacen falta dolores de parto para entender la diferencia.

En “Estudios sobre el amor”, Ortega y Gasset nos regala un párrafo extraño en el que imagina una España totalmente distinta, si los hombres españoles fueran capaces de elegir a mujeres ligeramente diferentes. No se refiere Ortega a que si en vez de castaña oscura la mujer española fuera castaña clara los niños nos saldrían más rubios. Se refiere a la forma de criar a los niños; la idea de Ortega sigue siendo revolucionaria 70 años después: cambia la forma de criar a los niños, y cambiarás el país.

Siempre he dicho que la política no se hace sólo haciendo política. El hombre es un animal político, y la política no consiste sólo en dar discursos. Comprando se hace política. Comiendo se hace política. Y la novedad para mí: ¡criando se hace política!

Así que ahí va mi reflexión, tras nueve meses de embarazo y seis de crianza, y mi polémica. Las mujeres jamás debieron salir de casa. Las mujeres deben seguir cuidando a los niños el máximo de tiempo posible. Las mujeres deben seguir cocinando y haciendo pasteles. Las mujeres deben seguir encargándose de la cesta de la compra. Porque cuando lo están haciendo, las mujeres están haciendo política, y pueden cambiar el futuro de Europa y del mundo.

Hace poco una mujer famosa comentaba en una entrevista: “a las mujeres nos han engañado. Nos han hecho creer que lo podíamos tener todo”. Se refería a tener niños y trabajar al mismo tiempo. Yo creo que el engaño ha ido más allá de todo eso. Nos han hecho creer que necesitábamos hacer ambas cosas al mismo tiempo. Nos han hecho creer que el feminismo consiste en exigir la epidural conforme entramos en el hospital (no vaya a ser que nos enteremos de lo que duele tener un niño!) y volver al trabajo (al trabajo remunerado claro. Mal remunerado, pero eso no importa) tan pronto como sea posible.

Hasta hace poco la mujer se encargaba de comprar los productos para alimentar a la familia y para el cuidado del hogar; se encargaba de la educación de los hijos; un poder enorme a la hora de decidir los patrones de consumo, y un poder que nos han quitado.

Ahora, ya no podemos alimentar a nuestra familia seleccionando los mejores productos, no tenemos tiempo de tomar confianza con la tendera, ni de dar el pecho, así que le damos el biberón convenientemente arropadas por la industria láctea. Así que todxs, hombres, mujeres y niños compramos productos elaborados en México o en China no se sabe en qué condiciones y vendidos en grandes superficies europeas, gestionadas por oscuras multinacionales y servidos por cajeros muy mal pagados todos los días de la semana de diez a diez…

Ahora no tenemos tiempo de cuidar a nuestros hijos. Ni nosotras ni nuestras parejas, porque tenemos que trabajar los dos para pagar la casa, el apartamento, los dos coches y el colegio. Y a nuestros hijos los cuidan sus abuelas, con leche artificial y papillas multicereales primero, y la nintendo y la televisión, después. No sorprende que Michel Odent relacione la nueva ola de violencia juvenil con el nuevo modelo de crianza, unido a la falta de lactancia materna y a la tecnificación innecesaria del parto.

Así que, sí, chicas, me siento engañada. No porque me dijeran que al tercer mes el niño dormiría por la noche y fuera mentira, ;-). No. Me siento engañada porque el mercado se ha apoderado del feminismo, y lo ha convertido en una cuestión de cuántas ministras hay en el gobierno o cuantos años cotiza más un hombre que una mujer. El feminismo se ha centrado en convertir a las mujeres… en hombres.

Personalmente, siento que me han pintado una bonita jaula en tonos dorados y he estado encantada encerrada dentro, con mi título universitario, mi carrera empresarial o seis años en política adornando los barrotes. ¿Cómo no va a sentirse la mujer moderna desconcertada y fuera de lugar?

Resulta paradójico que en el siglo XXI la verdadera revolución consista en reivindicar un papel para nosotras que nos han vendido como obsoleto y que puede ser la clave contra el cambio climático y otros desastres que se avecinan.

Para las que les pica la curiosidad después de leerme, podéis encontrar más información sobre la crianza en:

La Red Canguro

La liga de la leche

Asociación de apoyo a la lactancia materna y crianza consciente de Valencia

Por cierto, que devolver a la mujer al hogar no es una idea peregrina que se me haya pasado a mí por la cabeza. Tiene una base científica y antropológica que podéis explorar en “La cientificación del amor” o “Mujeres que corren con los lobos“.

Y para el resto… ala, crucificarme, que estáis tardando.

41 pensamientos en “Elogio de la maternidad

  1. Querida Kapolinochka:

    me ha gustado mucho tu escrito.

    No me atrevo a decir como hombre que tienes razón, pero me temo que las mujeres erais el 50% (o un poco más, para ser exactos) de la masa borreguil que quedaba por incorporar al mundo del consumismo y estos 35 años de post-dictadura en Espanya han conseguido precisamente eso.
    Consumís como nosotros o más, porque tenéis que estar guapas y atractivas (es más, sin eso no aspiráis a dirigir nada) y además tenéis que seguir consumiendo como amas de casa, madres, etc…
    Como resultado tenemos una sociedad moderna con la tasa de natalidad más baja del planeta, porque a ver qué mujer consigue pelearse por un trabajo digno, tener sus horas de entretenimiento, seguir formándose, hacer deporte o cuidarse de algún modo (pobre del o la que no lo haga) y, además, parar en algún momento de su vida para tener uno o varios hij@s.

    Enhorabuena, porque tu, más o menos,lo vas consiguiendo.

    Un beso.

  2. Bueno, bueno, bueno….Yo no sólo no te crucifico (al menos, no por el post, aunque sí podría porque no me has respondido al mail que te contesté hace meses) sino que me siento profundamente aliviada al ver que alguien además de mí se plantea hasta que punto nos hemos dejado enredar por nuestra presunta “liberación”. Hemos pasado de ser las directoras de orquesta del mundo -en la sombra, es posible, pero dirigiendo, al fin y al cabo- a ser esclavas de nosotras mismas, de nuestra naturaleza femenina y de lo que supuestamente debemos ser, por el hecho de ser mujeres liberadas. Yo, que soy autónoma, trabajadora y madre, me levanto todos-todos los días pidiendo a mi marido que por favor me retire del mercado laboral…..Estoy ABSOLUTAMENTE de acuerdo con lo que has expuesto, y si me encontrara cara a cara con la primera tía estupenda que tuvo la idea de sacarnos de fregar cacharros pa esto… Por cierto, me encanta como escribes, Carol, un abrazo.

  3. Bienvenida al mundo real! y muchas gracias por poner palabras a esto que sentimos muchas estafadas. Desde luego, sumergirnos en el mundo salvaje de la competencia laboral (a ver quién trabaja más por menos) es un engaño y una forma de dominación de la mujer por donde se mire.
    Has leído a Casilda Rodrigañez?
    “La represión del deso materno y el estado de sumisión inconsciente”
    http://sites.google.com/site/casildarodriganez/la_represion_del_deseo_materno

    abrazos, de una cangura, entre otras cosas
    🙂

  4. Tampoco yo te crucifico! has puesto palabras a muchos de mis pensamientos!
    Desde que nació mi primer hijo (tengo 3)que la prioridad han sido ellos y me lo he montado siempre para adaptar mi trabajo a la condición de madre que quiere y siente que debe estar cuidando de los suyos…
    Me gusta mi trabajo, soy ante todo doula, mujer que acompanya otras mujeres en los partos y postpartos, acompañamos la maternidad… Y la muchas de las que piden nuestro apoyo viven en el estrés de la contradicción que tu describes! porqué en nuestro sentir, aunque sea muy inconsciente… intuimos que algo no encaja!
    El día en que las mujeres podamos adaptar nuestros trabajos a la crianza de nuestros hijos, con bajas maternales mucho más largas (1 año como mínimo) con políticas que nos permitan una flexibilización de nuestros calendarios y horarios laborales después, que existan espacios dónde podamos encontrarnos con otras mujeres con hijos, porque la soledad y aislamiento social a que se ven sometidas las mujeres después de parir pueden con cualquier intención de quedarse en casa cuidando de los hijos…
    Que los hombres sigan implicandose cada día más en el rol de cuidadores y la sociedad entienda que NO SOMOS IGUALES aunque merecemos IGUALDAD DE OPORTUNIDADES… entonces este cambio del que hablas será mucho más factible…
    Pero los cambios no vienen solos… a veces hay que luchar para que se hagan realidad! Somos las mujeres las que tenemos esa responsabilidad… y se empieza con lo que has hecho tu… HABLAR CLARO sin MIEDO…
    Yo pongo mi granito de arena acompañando mujeres, criando a mis hijos “diferente” y hablando como lo haces tu cuando se da la oportunidad… confío en el cambio, que ya siento que se está produciendo!
    A veces vivir engañad@ depende más de lo dispuest@s que estemos a responsabilizarnos del cambio… en ello estamos algun@s.
    Grácias!
    Júlia

  5. Bueno, bueno, bueno!!!
    Que se lean cosas como estas en un blog de política, y fuera del mundo de las cuatro “talibanas de la teta”, me parece una gran noticia!!!
    APLAUSOS REITERADOS!!!
    Creo que las mujeres sí que teníamos que salir al mundo público, PEROOOOOOOOOOOO…. PARA CAMBIARLO!!!
    Tenemos que cambiar el mundo público, para que todos, hombres y mujeres, podamos estar más tiempo en casa, con nuestros hijos, dándoles la atención, el amor y el tiempo que merecen.
    Y por supuesto, con bajas maternales más largas, remuneradas y reconocidas, que no perjudiquen nuestra vuelta al mundo laboral, a un mundo laboral más femenino, más humano, más flexible, más adaptado a la crianza y a los niños.
    He escrito varios posts sobre las relaciones entre FEMINISMO Y CRIANZA.
    Pueden leerse pinchando la etiqueta FEMINISMO en mi blog http://www.tenemostetas.com
    Un abrazo, y bienvenida al club!!!

  6. Totalmente de acuerdo, hace unos meses mi hija de 6 años, me miró y me dijo yo no voy a trabajar mami, voy a cuidar a mis hijos.
    Espero que ella tenga la oportunidad que yo no he tenido.

  7. Felicidades. Acabas de salir de mátrix, ya no hay vuelta atrás ;). Y gracias, todo esto hay que decirlo más, mucho más.

    Bienvenida al feminismo no matricida.

    Besos

  8. Hola! Por fin encontré a una mujer que ha descubierto el agua tibia al igual que yo….jajaja! No es un descubrimiento que este modelo que nos han inculcado no sirve, debemos reconocer el papel fundamental de las mujeres en el hogar, ya que sí, depende más de nosotras que del padtre que nuestros hijos estén bien criados, para que este mundo cambie para mejor…no le dejemos de herencia a nuestros hijos, nietos…un planeta en destrucción a trabajar desde casa!!!!!!!

  9. Esto es una verdadera revolución, si señor….. enhorabuena y bienvenida :o)Cada vez somos más las que nos vamos dando cuenta de or donde han de ir tirando los cambios.

  10. siempre que te leo, se me remueven las entrañas … se que tienes razon … pero estamos tan atrapadas en el “feminismo” … y mira que me he resistido … por lo mismo siempre he trabajado fuera solo de medio tiempo … para que mi conciencia no me esté mortificando recordandome que debería estar en casa …

  11. No te crucificaré, solo me compadeceré de ti y las otras mujeres y hombres que se sintieron identificadas.

    Las entiendo muy bien son muejres que responden con valentía al espíritu de su tiempo, de su época, de su cultura. Eso de trabajar, solo por dinero, solo para tener mayor poder adquisitivo y volverse consumistas, sosteniendo un sistema económico y social que no solo agrede a anuestra escencia humana sino tambien al medio ambiente, llevandonos a la extinsión, realmente no tiene ningun sentido.

    Visto así, yo tampoco quiero trabajar y dedicarme exclusivamente al cuidado de toda mi familia, desde el bebe mas pequeño hasta el hombre adulto, ese que engendró mis hijos y que solo esta ahí para el convertirse en ese animal de trabajo, el proveedor que trae el dinero para podamos consumir y seguir engordando el sistema.

    No todas las mujeres y hombres trabajamos por dinero, para algunos y algunas tiene sentido de vida los compormisos púlicos que asumimos y por esto nos remuneran, porque es un derecho.

    Para muchos hombres y mujeres su realización no esta exclusivamente en la alegria de nuestros hijos e hijas, tambien tenemos nuestras propias metas y sentido de vida.

    Me parece importante el sentido politico, público y trascendente que encuentras en la labor de madre y estoy de acuerdo contigo, ahora me pregunto yo: por qué el cuidado de los hijos, del hogar es exclusivo de las mujeres, entiendo que parir y amamantar es exclusivo de las mujeres y por eso hay leyes que reconocen nuestro derechos y el de los niños y niñas para que estos dones se den con libertad sin que implique una perdida de otros derechos y aspiraciones de la mujer, y eso ha sido un logro de mujeres que nos preceden y han luchado por nuestros derechos.

    Si los cuidados son exclusivos de la mujeres, entonces criemos a uestras hijas solo para el hogar y la crianza de sus respectivos hijos y a nuestros hijos varones solo para ser unos exclavos de lo laboral y la reprodución del dinero, no los engañemos. Es verdad la visión que tenemos de madre y su ejercicio es algo muy político.

    Según, tu orden de cosas, las mujeres que no pueden tener hijos, son menos mujeres?, son mujeres de segunda clase? son mujeres hombres?.

    Las generalizaciones simplistas suelen ser injustas y fuera de lugar, creo que no encuentras sentido de vida a tu oficio, por el que te han remunerado pero de ahí a echar por tierra la conquista de derechos colectivos que liberan tanto a hombre como a mujeres,es otra cosa.

    no te voy a crucificar solo les invito a profundizar sus analisis.

  12. Claudia, me parece que no has entendido nada. En el mundo actual criar a los hijos se ha convertido en un privilegio. A fuerza de querer alcanzar privilegios en un mundo total y exclusivamente diseñado PARA los hombres, hemos perdido también derechos. Criar a los hijos es un derecho que muy pocas mujeres “modernas” tienen ahora mismo. Nos hemos dejado engañar como a chinas ¿y quién ha salido ganando?

    Si, el trabajo realiza mogollón – según cual, las cajeras del supermercado probablemente no estén nada realizadas – y olé para aquella que sea liberador, pero decir que la liberación de la mujer ha liberado a la mujer sí que es simplista a la totalidad. A algunas puede, a otras las ha jodido pero bien.

  13. Sólo voy a decir una palabra que no suele estar en mi vocabulario, pero que me viene comoel mejor de los comentarios: AMEN!!!!!!!!!

    BESOS

  14. Me uno a todos vuestros comentarios, porque ES VERDAD QUE NOS HAN ENGANADO CON LA LIBERACION DE LA MUJER, ahora las mujeres tienen que trabajar fuera de casa malpagada y dentro de ella sin cobrar, además de ocuparnos de TOOOODO lo demás y encima sin valorarnos nada. Para remate este país es deprimente y más no nos pueden dar por saco. Y encima si crias a tus hijos con abrazos, colechando, dando teta, etc., todavía hay mujeres que piensan que eres una esclava.
    Cierto habrá de mujeres que disfruten con su trabajo, pero ¿realizadas? realizada te sientes criando a tus hijos, el trabajo es un modo de sustento con el que alimentar y sacar adelante a tus hijos, a lo sumo tu trabajo te puede gustar, disfrutar pero ¿realizarte?

  15. He llegado a tu artículo por casualidad. Estoy totalmente de acuerdo. Yo fui educada para tener mi carrera, mi independencia económica y mi trabajo fuera de casa. Mi madre, ahora jubilada, ha sido una mujer con una exitosa carrera profesional y sin duda la vida familiar siempre se resintió por eso, con niñeras, chicas internas y campamentos veraniegos para tener a los niños atendidos. Mi madre siempre ha pensado que eso ha merecido la pena, y por eso no ha entendido nunca que después del esfuerzo de estudiar una carrera, yo dejase mi contrato fijo, bien pagado y con muchas probabilidades de promoción el mismo día que nació el primero de mis tres hijos, hace ya 20 años. No me he arrepentido ni un sólo día pese a que eso ha supuesto colegios más baratos, veraneos menos costosos o fines de mes apurados.
    Algunas veces he preguntado a mis hijos si ellos hubiesen preferido una madre trabajadora y siempre me dicen que no. Quiero pensar que es verdad.
    Por favor, que no me compadezca nadie ¿Que podría haberme perdido toda la crianza y tener más dinero´o una vida laboral muy satisfactoria? pues seguro que si, pero he sido una privilegiada por poder elegir si encontrar la satisfacción en la vida laboral o en la familiar, y después de todo este tiempo estoy convencida de haber acertado.

  16. Enhorabuena, has descubierto “la otra” realidad, la que no se compra, la que nos es regalada cuando somos madres. Hay quien no la descubre y no deja de ser triste, pero cuando la ves, quedas embelesada para siempre.
    Gracias por tus palabras.

  17. Ah! Una cosa más, he dicho en mi comentario que “hay quien no la ve” pero no porque sea o no madre o padre… hay quien es consciente de esta realidad aunque no tenga hijos… me refiero a muchas mujeres y hombres que son madres y padres y se resisten, aún asi, a verla.

  18. ¡Cuanta razón!
    yo siempre me he considerado feminista, pero no por buscar la igualdad con el hombre, que siempre me ha parecido un cuento chino que nos han querido vender.
    En fin, que al leerte he pensado que eso podría haberlo escrito yo.
    Igual para tu sorpresa resulta que al final no te crucifica nadie 🙂

  19. yo pensaba que lo de la liberacion era respecto del hombre, de su yugo. de depender de ellos para vivir. de soportar eso de estar bajo su obediencia. si yo trabajo él me respeta mas porque ya no dependo de sus ingresos. ya no tengo que pedirle permiso para mover ficha. no me puede controlar, no se cree con derecho al maltrato a su mujuer. sí. si tu hombre es respetuoso no pasa nada si te quedas a criar a tus hijos…pero cuidado! los hombres son machistas por instinto..estamos en una sociedad patriarcal….ojo! no me creo que el feminismo haya conseguido mas que dar un paso de pulga. eso que proponeis es volver atras. no me creo que los niños se sientan menos queridos. lo que hacemos es para comer y darles de comer.

  20. O sea, que para que los hombres nos respeten ¿tenemos que ser como ellos? Valiente feminismo ¿y por qué no mejor intentar conseguir que ellos sean más como nosotras? Al mundo de hecho le iría mejor.

    Saludos

    (Me encanta haber encontrado un sitio donde poder discutir, jeje)

  21. yo no te crucifico, estoy como tú, me siento como tú, y no tenía fuerzas para decirlo, pero me has alegrado el día (bueno la noche)

  22. Genial!!!!!!Eso es lo que yo llevo pensando desde hace muchisimo tiempo. A mi siempre me ha parecido que el feminismo iba en contra de las mujeres. Tienes toda la razon, nos han engañado.

  23. Estoy muy de acuerdo con el escrito. Te dejo este poema que es de uno de mis libros.

    ¿LOGROS DE MUJER?

    La mujer ha conseguido
    grandes logros y esperanzas
    Trabajar como una mula
    y luego dar el callo en casa.

    Ha conseguido muy bien
    tener su dinero propio,
    y si no vale un marido
    se va, y se busca otro.(O.K.)

    Pero ¡ay! Siempre, hay un pero,
    que cuando los hijos vienen,
    se complica la situación
    y hay cosas que no convienen.

    Yo he visto a madres llorar,
    con toda el alma “partía”
    cuando tienen que dejar
    su bebé en guardería.

    Luego tiene que venir
    con un metro lengua fuera
    recoger al niño chico
    luego preparar la cena.

    Y poner la lavadora
    planchar todo lo que haya
    quitar las manchas del suelo
    caer rendida en la cama.

    Los marido de hoy ayudan…
    y aún, con buena voluntad,
    cuando hacen alguna cosa
    no saben más que ensuciar.

    Y es la mujer “liberada”
    la que tiene que apencar
    con los hijos, con la casa,
    con la compra y el trabajar.

    Hoy no existen las familias
    ni tiempo “pa” conversar
    solo existen los trabajos
    y las letras por pagar.

    Entonces, yo me pregunto
    ¿que consiguió la mujer?
    ¿Cambiar un trabajo por otro
    o juntar los dos a la vez?

    Tiene que cuidar su cuerpo
    para siempre estar bien
    porque allí en el trabajo
    piden un buen parecer.

    Con el marido lo mismo,
    super-woman quiere ser
    que hay mucha competencia
    y no lo quiere perder.

    Hasta que los nervios explotan,
    y viene la depresión….
    entonces ella se da cuenta
    de su grave situación.

    ¡He conseguido un reto!
    ¡Ya no dependo del hombre!
    Pero estoy tan hecha polvo
    ¡Que no se cual es mi nombre!

    Mientras que la mujer tenga
    en su cuerpo una matriz,
    donde un hijo cobijar,
    nunca tendrá por completo
    la completa libertad….

  24. He caído aquí por casualidad, y aunque sea algo tarde, debía decir algo…

    ¡Cielos, Irene, estás en todas partes! 🙂

    Los hombres tenemos que aprender de las madres. Cierto. Y tenemos que aprender a priorizar a nuestros hijos por encima de nuestra carrera.
    Los hombres seguimos engañados, y mucho, sobre nuestra función como padres, maridos y machos. Igual que es incompatible trabajar y ser una buena madre, es incompatible ser un buen padre y seguir actuando por egoísmo. Ese ego patriarcal debe desaparecer. Se es más libre sin él. Y sólo entonces puede profundizarse la amistad con la pareja.

    Excelente artículo, muy sincero. No veo que la autora esté justificando que la mujer “se quede en casa” (si acaso debió decir “las madres”, no “las mujeres”). Está reclamando una sociedad organizada alrededor de los derechos fundamentales de la infancia (aunque los niños no voten en nuestras democracias adultistas, son seres humanos), el sector más vulnerable de la sociedad, pero el futuro de toda sociedad. Y eso es muy loable, y muy feminista. La infancia necesita protegerse de la educación patriarcal, y ¿quién mejor que las madres para eso? No esperéis que sean los padres quienes lo hagan… seguirán yendo al fútbol y a sus reuniones de trabajo… ¿o no? 😉

    Tampoco dice que ser madre sea el fin o el ideal de toda mujer. Eso debe quedar claro. Ni que toda mujer deba ser madre. Conozco a muchas mujeres que optan por la no-maternidad y tienen tiempo para realizarse y hacer “carrera” de manera muy digna (otro tema es si esa carrera profesional es puramente egocéntrica o busca servir al bien común, pues hay muchas formas de hacer “carrera” de dudosa eticidad, ja, ja…).
    Eso sí, sólo vosotras podéis elegir, ser madres o no serlo, pero cada elección comporta sus propias responsabilidades. Cualquier elección es respetable, pero sólo si es tomada conscientemente.
    Dejad de preocuparos, vosotras no debéis cambiar para encajar en un mundo que unos hombres (¿banqueros?) han creado. Somos los varones los que debemos transformarnos. ¿Cómo es eso posible, si los varones adultos no escuchan? Educando una nueva humanidad… y prescindiendo de los padres patriarcales y sus antivalores. 😉
    ¡Sin tregua!
    Saludos.

  25. Hola a todas

    Quiero agradeceros todos los mensajes, algunos me han emocionado mucho. No esperaba encontrar tantas voces amigas, ni tantas mujeres que ya hubieran llegado a la misma conclusión. Un saludo especial para Alma de Doula (http://blog.almadedoula.com/), que publicó la entrada en su facebook dando lugar a esta avalancha de mensajes, y para los blogs de Tenemos Tetas (http://www.tenemostetas.com/) y Revolución Matriarcal (http://revolucionmatriarcal.blogspot.com/), donde he podido empaparme de debates similares.

    Mi entrada ha tenido el efecto deseado, y el tema se está debatiendo. Podéis ver por ejemplo la opinión de las compañeras en Criar con el Corazón: http://criarconelcorazon.org/foro/viewtopic.php?t=22588&postdays=0&postorder=asc&start=0&sid=99ec16ed3cefe12d88e337289a767c9e. Me temo que no han entendido muy bien el significado.

    Tengo intención de seguir escribiendo en este sentido, pero mi bebé también se merece mi atención y ya no tengo tanto tiempo para la vida política, lo que no quiere decir que no siga reflexionando sobre el tema. Espero que podamos seguir pronto con el debate también en este blog.

    Un cariñoso saludo,

    Carolina

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  28. Yo no creo que nuestro lugar “por naturaleza” sea el hogar. Eso me recuerda un poco a tiempos demasiado pretéritos (la mujer en casa y la pata quebrada…) Las mujeres podemos querer destacar en nuestros trabajos: escribiendo libros, atendiendo enfermos, digiriendo empresas…lo que sea…Nadie nos puede quitar ese lugar que hemos conquistado a base de tanto esfuerzo (qué dirían las mujeres que lucharon para que contáramos en esta sociedad si nos vieran volviendo todas a casa como en un rebaño)
    El problema viene cuando somos madres y nos damos cuenta de nuestra propia soledad. Soledad compartida por otros cientos de miles de mujeres en grupos de apoyo, foros de internet, chats…Todas expresamos el mismo sentimiento, ese que tan bien has reflejado en tu post…No podemos con todo…no somos superwoman ni lo seremos nunca.

    Me encanta hacer manualidades con mis hijos. Ojalá pudiera educarlos en casa, aunque sería uno de los retos más importantes de mi vida. Me devano la cabeza porque coman sano. Me hace feliz hacer galletas con mi hija mayor un día de otoño…pero eso no quiere decir que desee quedarme en casa el resto de mi vida. No quiero que me pase como a mi madre y a mi suegra…Mis hijos me dan la vida, pero la suya no me pertenece…Llega el día que se van de casa y entonces…¿qué es de nosotras?
    No quiero sentir que he dejado diluir todas las facetas de mi vida en mi ser madre, aunque sea el que más me colma.Tengo mis propios sueños y aspiraciones, aunque la fundamental sea ver crecer felices a mis hijos…

    Terminé mi carrera universitaria hace 7 largos años ya. Mi vida se ha dedicado a mis hijos de 4 años y 15 meses. He podido disfrutar y sigo haciéndolo de sus primeros gateos, sonrisas, juegos, papillas…de todo…y no me arrepiento…pero hay otra parte de mí que añora explorar nuevos terrenos, a los que ya no puedo llegar porque después de 7 años sin trabajar fuera de casa ni reciclarme…me he dado cuenta (no ahora, hace bastante tiempo ya) de que simplemente no existo en ese mundo masculino.
    ¿Tan difícil es encontrar un punto intermedio?

    Y si todas pudiéramos dedicarnos a educar en casa, a jugar, a llenar de mimos y abrazos…pero la realidad tampoco es esa. La mía al menos no lo es…No trabajas fuera de casa, pero el trabajo dentro de casa es todavía peor. No son ningunas vacaciones…
    Estoy harta de que tanta gente considere que las madres que nos quedamos en casa vivimos de lujo… Yo rabio todos los días tanto o más que si estuviera trabajando fuera…porque aunque mis hijos estén en casa, tengo mil ocupaciones y TAMPOCO puedo atenderles como deben ser atendidos (y como a mí me gustaría), precisamente porque no puedo hacer proyectos maravillosos con ellos sobre la vida en el alto egipto, si no que tengo que tantas tareas que al final del día me siento doblemente estafada.
    Quizá si trabajara fuera de casa y pudiera permitirme una chica que me ayudara (o dos, o tres), a lo mejor podría dedicarles a mis hijos mucho más tiempo y de mejor calidad que el que les dedico ahora…

  29. Pingback: La necesidad de los circulos de mujeres « Creciendo juntos

  30. Pingback: Nos necesitamos unas a otras | La casa de las mamas

  31. Yo creo que me he perdido algún párrafo por el camino, porque lo que no entiendo es la base del texto. ¿Por qué tenemos que llevar nosotras la responsabilidad del cuidado y crianza de los niños y niñas? ¿Tenemos que volver 50 años atrás porque todavía no hemos sido capaces de luchar y vencer al sistema que nos obliga a ser competitivos hasta el infinito?
    Me da la sensación de que has tirado la toalla, la vuelta atrás no solo no es posible sino que es absolutamente impensable. La única manera de lograr una sociedad más justa es seguir avanzando en la corresponsabilidad de todos y todas.

      • Disculpa si a lo mejor he sido un poco directa, no pretendía ofenderte. He leido la entrada que referencias y sigo sin verlo. Ya estuvimos ahí, ya estuvimos encerradas en casa sin poder salir sin el permiso de nuestros padres o nuestros maridos, no veo que de bueno nos puede aportar volver al sitio de donde salimos.
        Mi madre ha sido trabajadora toda su vida hasta que nació mi hermano y con 38 años decidió dejar de trabajar para criarlo. Muchas veces se ha planteado un cambio de vida en todos los sentidos que no puede hacer porque no es independiente económicamente. Mi abuela se separó de su marido y se puso a trabajar, sin más que una formación básica consiguió un trabajo que le ha permitido ser independiente toda su vida. Mis compañeras de trabajo que son madres han visto su carrera truncada porque la empresa ya no cuenta con ellas.
        El trabajo nos da independencia, nos da opciones (o debería), el camino es conseguir que una madre no sea un cero a la izquierda para el mercado labora, conseguir cambiar el sentido de la maternidad para que se vea como un valor social, no solo personal para la madre y para su familia, sino como un valor para toda la comunidad, y aplicar las politicas sociales necesarias para dar el apoyo a las familias. Volver atrás relegando a la mujer a un espacio meramente doméstico no hace más que retroceder brutalmente en el tiempo.

    • Hola Myriam, no me deja responder a tu otro comentario, te contesto aquí. Te pido disculpas, alguien ha publicado mi entrada por ahí y estoy recibiendo mensajes desagradables, he contestado en caliente.

      No sé si eres madre o no, yo acababa de serlo cuando publiqué esa entrada. La maternidad me cambió el punto de vista, a otras no. Yo respeto la vida de las demás y agradecería que se respetara la mía también.

      He tenido una evolución y he llegado a estas conclusiones. Reivindico el trabajo de la madre como forma de independencia de la mujer tan válida o más que el trabajo remunerado fuera de casa. A mí me educaron para salir de casa, estudiar una carrera y comerme el mundo. Al tener a mi hijo he descubierto que me hace mucho más feliz limpiar y educar. Así de simple.

      Parecéis deducir todas que yo no trabajo, pues os equivocáis, no solo trabajo sino que además tengo una empresa. Pero ahora ya no me quiero comer el mundo y ganar mucho dinero. Sólo quiero estar en casa y que no se me trate como una retrasada por ello. Por cierto, el padre del niño también.

      Cualquier mujer tiene más poder en casa, gestionando la economía doméstica, muchísimo más poder para cambiar el mundo que todas nosotras atontadas trabajando para el sistema fuera, y dejando que a nuestros críos los eduquen y los alimenten otros. Esa es mi experiencia.

      Saludos

  32. Hola Carolina, yo recién leo tus entradas y me has alegrado mucho el día, además después una poco fructífera discusión con feministas que no quieren prestar oídos a las diferencias y se vuelven sectarias y… bueno eso no viene al caso. Aunque la verdad no estoy del todo convencida de eso de “que tenemos más poder en casa”, aun así me parece esencial redescubrir el papel de la maternidad y darle su lugar como trabajo y función social, siempre me ha parecido que eso de considerar la maternidad como una carga o un boleto directo a la sumisión es una visión impuesta por el patriarcado y el machismo para restarle valor al trabajo que realizamos las mujeres al parir y amamantar y que las feministas deberíamos abanderar la maternidad como una de nuestras más esenciales banderas

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