Junio 2008


Varios temas de cariz social han inundado los medios de comunicación a nivel europeo durante las pasadas dos semanas. Las protestas de los pescadores por la subida de la gasolina, el no de Irlanda al tratado europeo y la abstención de España en el Consejo de Ministros sobre la polémica decisión de aumentar la jornada laboral han causado que la Unión Europea se tambalee un poco más. Son temas que en principio parecen estancos y diferenciados, pero en realidad la falta de democracia, el agotamiento de los recursos naturales y la subida de los precios no son más que síntomas de un mismo problema, causado por la presión que los Estados Miembros ejercen sobre la Unión Europea para imponer un modelo desarrollista y muy poco verde que ha significado, particularmente para España e Irlanda, pan para hoy y hambre para mañana.

Ante la crítica a menudo hecha a los Verdes habitualmente por la falta de respuestas, cabe resaltar que es precisamente el poco calado de las propuestas alternativas hechas por los Verdes y el mal uso de la palabra “sostenible” por parte de los gobiernos europeos, engañando directamente al electorado que así se queda tranquilo pensando que el Medio Ambiente está protegido, el causante directo de la situación actual.

La crisis pesquera, y en general, la crisis de los carburantes, jamás ha sido un problema a resolver a corto plazo. Los Verdes venimos décadas exigiendo a las Administraciones compromisos serios de reducción del consumo y eficiencia energética que rara vez se cumplen y que han convertido a España en unos de los grandes despilfarradores energéticos en Europa, y nos coloca a la cola del cumplimiento de Kyoto. Ahora, los pescadores, que han invertido en barcos de gran calado puesto que este fue el modelo impuesto desde la Política Pesquera Común europea durante años, se ven incapaces de afrontar el coste de llenar unos depósitos demasiado grandes para unos caladeros cada vez más pobres… Esto, señores, no se arregla subvencionando los carburantes, puesto que significa una subvención directa a la esquilmación de los caladeros europeos, y a la consiguiente dependencia de los caladeros internacionales. Más distancia de transporte de los alimentos, más carburante necesario, más energía malgastada, en resumen, y perdonad el chiste fácil, la pescadilla que se muerde la cola.

La solución pasa y ha pasado siempre por proteger los caladeros europeos, incentivar la pesca artesana, los barcos pequeños, el pequeño comerciante… y eso, es complicado, oiga. Mucho más fácil permitir que el mercado, y sus intermediarios, hagan negocio a costa de todos, pescadores y consumidores, ganan unos pocos y al final perdemos todos. Perdemos biodiversidad, perdemos puestos de trabajo sostenibles y perdemos capacidad de compra, y sabor.

Con las 65 horas viene a pasar más o menos lo mismo. A la Europa de estos Estados Miembros, los que no permiten un referéndum a nivel europeo porque no les interesa que Europa tenga más poder y les pueda impedir estas y otras barbaridades contra el Medio Ambiente y contra todos los ciudadanos europeos, le hace falta mano de obra de saldo, para mantener una industria totalmente insostenible. Nos hemos dedicado en los últimos 20 años a propiciar un mercado al que no le importa que tenga en sus manos a la generación más preparada, de Europa y sobre todo de España: una horda de becarios mal pagados y sin seguridad social, eso si se les paga, y mileuristas sostiene todo el sistema en el que se basa nuestra vida diaria. Y fíjate tú, no es suficiente. Además de trabajar gratis, hay que trabajar de 60 a 70 horas semanales. Lógico, porque para sostener el ritmo de vida de nuestra sociedad, el ritmo de desaparición de los recursos naturales y el ritmo de consumo de niños, jóvenes, adultos y tercera edad, necesitamos millones de personas trabajando muchas horas… y muy barato.

¿Soluciones verdes? A montones. Número 1: NO SEAS BORREGO. ¿Realmente te hace falta ese coche? ¿Te merece la pena la alienación a la que te someten para conseguir un ascenso… de 200€? ¿En serio te tienes que ir de vacaciones a Goa quedándote sin un duro para el resto del año? Número 2: NO CONSUMAS. Vuelve a lo básico, en todos los sentidos. Te lo agradecerá tu bolsillo, y tu mente. 3: PIENSA EN VERDE. ¿Ha subido la comida? Apúntate a una cooperativa. Planta en tu casa. Y sobre todo: VOTA A LOS VERDES…

Una ciudadana indignada con los millones de ciudadanos indignados que no hacen absolutamente para cambiar nada.

El pasado 29 de mayo tuvo lugar en el Parlamento Europeo una conferencia sobre las energías renovables en Rusia que reunió a representantes de la Comisión, de la Duma rusa y diversas empresas, entre otros actores involucrados, como el Banco Europeo de Construcción y Desarrollo.

La Conferencia fue organizada por Reino Paasilinna, eurodiputado socialista miembro del Comité de Industria, Investigación y Energía del PE y vicepresidente del la Delegación UE-Rusia. Durante la primera parte de la conferencia, en sesión plenaria, tuvimos oportunidad de escuchar al presidente de JSC “HydroOGK”, la empresa que se encargará de desarrollar la energía renovable en Rusia, además de representantes de la Duma y del Consejo Federal Ruso.

Entre los aspectos más debatidos se encontraron la creación de un marco legislativo en Rusia que de estabilidad y seguridad a los inversores europeos, la falta de oportunidades de inversión en este sentido o las mejoras en la red de conexión eléctrica. Los representantes del gobierno ruso explicaron que están tratando de agilizar la toma de decisiones respecto al nuevo marco legal en los dos Ministerios implicados (Energía y Medio Ambiente), manejaron una cifra de entre el 3,5 al 5% de energías renovables para 2020 (sin contar la energía generada en centrales hidroeléctricas, que representa hasta el 18% de la generación eléctrica en Rusia) y ofrecieron la fecha de finales de 2009 para tener la Ley preparada.

Por la tarde la sesión se dividió en dos talleres, uno sobre el proceso legislativo ruso y el segundo centrado en el papel de las instituciones internacionales y la experiencia europea. En este segundo papel tuvimos la oportunidad de escuchar a Hans Van Steen, jefe de unidad de Política legislativa y promoción de la energía renovable de la DG TREN. La Dirección General de Transporte y Energía está enfrascada en estos momentos en lograr un objetivo de renovables para 2020. Actualmente, la cuota de las renovables en la UE alcanza el 8,5%, proporciona unos beneficios de 20.000 millones de euros y es responsable directo, sólo en España, de 190.000 empleos directos. El reto europeo se centra ahora en llevar las energías renovables al sector del transporte.

En relación a la política europea de cooperación con Rusia, Van Steen explicó que su unidad está negociando una propuesta de cooperación que incluiría la importación de biomasa y electricidad renovable rusa, siempre y cuando existieran garantías de su origen. En dicha propuesta, la UE incluirá objetivos de inversión y oportunidades financieras siempre y cuando Rusia facilite un marco legal que proporcione estabilidad y tranquilidad al sector inversor europeo.

Por su parte, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, por su parte explicó que una de las prioridades inversoras del banco en Rusia es la energía y las infraestructuras. Sin embargo, las oportunidades de inversión en proyectos de energía renovable son mínimas debido a la fragmentación del sector, la especulación en la venta de licencias de acceso a la red, y la ausencia de un marco legislativo adecuado.