Varios temas de cariz social han inundado los medios de comunicación a nivel europeo durante las pasadas dos semanas. Las protestas de los pescadores por la subida de la gasolina, el no de Irlanda al tratado europeo y la abstención de España en el Consejo de Ministros sobre la polémica decisión de aumentar la jornada laboral han causado que la Unión Europea se tambalee un poco más. Son temas que en principio parecen estancos y diferenciados, pero en realidad la falta de democracia, el agotamiento de los recursos naturales y la subida de los precios no son más que síntomas de un mismo problema, causado por la presión que los Estados Miembros ejercen sobre la Unión Europea para imponer un modelo desarrollista y muy poco verde que ha significado, particularmente para España e Irlanda, pan para hoy y hambre para mañana.
Ante la crítica a menudo hecha a los Verdes habitualmente por la falta de respuestas, cabe resaltar que es precisamente el poco calado de las propuestas alternativas hechas por los Verdes y el mal uso de la palabra “sostenible” por parte de los gobiernos europeos, engañando directamente al electorado que así se queda tranquilo pensando que el Medio Ambiente está protegido, el causante directo de la situación actual.
La crisis pesquera, y en general, la crisis de los carburantes, jamás ha sido un problema a resolver a corto plazo. Los Verdes venimos décadas exigiendo a las Administraciones compromisos serios de reducción del consumo y eficiencia energética que rara vez se cumplen y que han convertido a España en unos de los grandes despilfarradores energéticos en Europa, y nos coloca a la cola del cumplimiento de Kyoto. Ahora, los pescadores, que han invertido en barcos de gran calado puesto que este fue el modelo impuesto desde la Política Pesquera Común europea durante años, se ven incapaces de afrontar el coste de llenar unos depósitos demasiado grandes para unos caladeros cada vez más pobres… Esto, señores, no se arregla subvencionando los carburantes, puesto que significa una subvención directa a la esquilmación de los caladeros europeos, y a la consiguiente dependencia de los caladeros internacionales. Más distancia de transporte de los alimentos, más carburante necesario, más energía malgastada, en resumen, y perdonad el chiste fácil, la pescadilla que se muerde la cola.
La solución pasa y ha pasado siempre por proteger los caladeros europeos, incentivar la pesca artesana, los barcos pequeños, el pequeño comerciante… y eso, es complicado, oiga. Mucho más fácil permitir que el mercado, y sus intermediarios, hagan negocio a costa de todos, pescadores y consumidores, ganan unos pocos y al final perdemos todos. Perdemos biodiversidad, perdemos puestos de trabajo sostenibles y perdemos capacidad de compra, y sabor.
Con las 65 horas viene a pasar más o menos lo mismo. A la Europa de estos Estados Miembros, los que no permiten un referéndum a nivel europeo porque no les interesa que Europa tenga más poder y les pueda impedir estas y otras barbaridades contra el Medio Ambiente y contra todos los ciudadanos europeos, le hace falta mano de obra de saldo, para mantener una industria totalmente insostenible. Nos hemos dedicado en los últimos 20 años a propiciar un mercado al que no le importa que tenga en sus manos a la generación más preparada, de Europa y sobre todo de España: una horda de becarios mal pagados y sin seguridad social, eso si se les paga, y mileuristas sostiene todo el sistema en el que se basa nuestra vida diaria. Y fíjate tú, no es suficiente. Además de trabajar gratis, hay que trabajar de 60 a 70 horas semanales. Lógico, porque para sostener el ritmo de vida de nuestra sociedad, el ritmo de desaparición de los recursos naturales y el ritmo de consumo de niños, jóvenes, adultos y tercera edad, necesitamos millones de personas trabajando muchas horas… y muy barato.
¿Soluciones verdes? A montones. Número 1: NO SEAS BORREGO. ¿Realmente te hace falta ese coche? ¿Te merece la pena la alienación a la que te someten para conseguir un ascenso… de 200€? ¿En serio te tienes que ir de vacaciones a Goa quedándote sin un duro para el resto del año? Número 2: NO CONSUMAS. Vuelve a lo básico, en todos los sentidos. Te lo agradecerá tu bolsillo, y tu mente. 3: PIENSA EN VERDE. ¿Ha subido la comida? Apúntate a una cooperativa. Planta en tu casa. Y sobre todo: VOTA A LOS VERDES…
Una ciudadana indignada con los millones de ciudadanos indignados que no hacen absolutamente para cambiar nada.