Uno de los objetivos de la Estrategia de Lisboa es aumentar la productividad en el seno de la UE, entre otras medidas, a través del pleno empleo. La pregunta es hasta qué punto el pleno empleo es viable en la lucha contra el cambio climático, en una Europa en la que aunar un desarrollo ecológico y socialmente justo se ha convertido en una necesidad acuciante.
Para responder a esta pregunta, debemos repensar el significado de conceptos como trabajo y empleo; qué tipo de empleo es necesario para la sociedad en el momento presente, y en qué términos es necesario el pleno empleo.
La Estrategia de Lisboa fue uno de los primeros documentos de la Comisión Europea en el que se mencionaba la juventud como una parte de la sociedad importantísima para el cumplimiento de los objetivos europeos. En el mismo sentido, la Comisión ha publicado recientemente una comunicación con el nombre de La plena participación de la juventud en la educación, el empleo y la sociedad. A pesar de lo bonito que suena el nombre, su contenido no es tan esperanzador, sobre todo si prestamos atención a lo que la Comisión entiende por “participar”, “educación”, “empleo” y “sociedad”. Según el documento, “empleo” significa en realidad “producir”, la “sociedad” está compuesta exclusivamente de empresas y mercados, y la “educación” es solo un medio para aprender… a producir más y mejor.
En su comunicación, la Comisión se muestra a favor de mejorar las estadísticas de abandono escolar temprano, y los datos de desempleo juvenil. Para ello establece una serie de objetivos, por ejemplo, que cada estudiante tenga la posibilidad de realizar unas prácticas dentro de los primeros seis meses tras terminar sus estudios. Lo que la Comisión no indica es si dichas prácticas deben ser pagadas, o a qué tipo de seguridad social tienen derecho becarios. El trabajo en prácticas es una de de los tipos de precariedad laboral más importante de Europa, pero la Comisión parece más preocupada por proporcionar una fuerza laboral gratuita a las empresas en aras de la productividad.
Otra de las apuestas fuertes de la Comisión consiste en aumentar el número de jóvenes con un contrato laboral indefinido. La pregunta es ¿necesitan los jóvenes un contrato indefinido? Puesto que nos estamos convirtiendo rápidamente en una economía basada en el conocimiento, lo que las nuevas de generaciones necesitarán es conocimiento. La Comisión apenas menciona la mejora de la educación en todos los niveles y para todo el mundo, no solo los jóvenes, y por supuesto no dice nada de proporcionar educación gratuita para todos, gente joven sin trabajo, adultos que quieran reciclarse, o mayores con un corazón joven.
Además, la educación no puede ser exclusivamente un método para aprender a producir para el sistema. La Educación debe ser una forma de emancipar e independizar a las y los jóvenes, y sobre todo una forma de reforzar la sociedad civil e incentivar el espíritu crítico. La Educación debe capacitar a los jóvenes para el entendimiento de las relaciones multiculturales y la resolución de conflictos. La participación de los estudiantes en actividades que hoy por hoy se consideran extracurriculares (voluntariado, actividades ecológicas y de apoyo a la comunidad, participación ciudadana, etc.) debe tomarse en cuenta y empezar a formar parte del sistema de créditos y de los temarios de universidades e institutos.
El pleno empleo, el aumento de la productividad o un ejército de becarios gratis no son el futuro de Europa, si no se observan desde los criterios de la justicia social y el desarrollo ecológico. La Comisión Europea debería centrar sus políticas en mejorar la producción y la excelencia de conocimiento dentro de la UE, evitando el trato injusto y los abusos a los que las empresas someten a los estudiantes sin experiencia.
El gobierno español ha propuesto recientemente que los estudiantes de secundaria coticen a la seguridad social, lo que significaría que los jóvenes que continúen sus estudios secundarios tendrían derecho al subsidio de desempleo y al seguro de enfermedad sin trabajar. Un incentivo para que los jóvenes lleguen a la educación superior en un Estado Miembro en el que el abandono escolar supera el 40% en algunas regiones.
Artículo publicado en Ecosprinter: http://www.fyeg.org/ftpupload/ecosprinters/2008/ecosprinter-winter-2008.pdf