Atención: este post esta en modo “beta”, es decir, aún no lo he terminado. De momento os lo dejo para que podáis comentar y me ayudéis, que ando poco inspirada esta resacosa noche de domingo. Sr. Font, se esperan sus amables correcciones y comentarios varios!
Me pedía mi hermana hace unas semanas, aunque nunca lo materializó a través del buzón de sugerencias, que escribiera sobre cómo es posible que España haya aumentado tanto sus emisiones incluso habiendo firmado Kioto. Bueno pues me voy a poner a ello.
La semana pasada, durante las jornadas de verano de JEV, bajo el tema de Cambio Climático, se nos comunicó por activa y por pasiva que ya está bien de cargar contra el consumidor. La única forma de luchar contra el cambio climático es a nivel institucional: legislando.
¿Y si tu gobierno se pasa por el forro incluso la legislación, entonces qué haces? Bueno, al humilde electorado le quedan unos cuantos recursos más allá de cambiar la famosa bombilla o el derecho a la pataleta. Pero primero, os voy a introducir un concepto sin el que no podemos plantearnos la reducción de las emisiones: se trata del “decrecimiento”.
El decrecimiento consiste en: pasar de una economía de mercado a una economía del conocimiento; reducir el consumo (de bienes materiales, sobre todo); mejorar la eficiencia energética; reducir la dependencia de petróleo, del gas y de los combustibles fósiles en general. El decrecimiento NO consiste en paralizar la producción, enviar a la gente al paro o retroceder dos siglos en la historia de la humanidad.
Para disminuir las emisiones y cumplir con Kioto, tenemos que decrecer.
Así pues,
¿Cómo hacer que el gobierno cumpla con Kioto?
1. Vota verde
2. Participa: en tu asociación de vecinos, en tu organización ecologista favorita, en tu comunidad. Asóciate, organízate. Da ejemplo, es la mejor forma de convencer a más gente.
3. Protesta: contra todas las prácticas de las empresas que malgastan energía. Boicotea a los grandes almacenes que mantienen las luces encendidas durante dos meses para celebrar la Navidad. Envía cartas, ¡quéjate!
4. Sé consecuente: evita los productos y las marcas que cada vez empaquetan las cosas más pequeñas de forma irresponsable. Compra a granel, no compres agua embotellada (cómprate un filtro y una botella de cristal), compra envases que se puedan reutilizar. Usa bolsas de tela para comprar.
5. Apaga la luz! Y dile a tus amig@s que la apaguen, y a tus padres. DESENCHUFA EL CARGADOR DEL MÓVIL.
6. No vayas en moto. Si vas en coche procura que esté lleno y no lo uses para ir al centro. Usa el transporte público. Si el transporte público en tu localidad es malo QUÉJATE. Critica a tus amig@s cuando van en coche al centro o conducen sol@s.
7. Usa software libre! No tires tu ordenador viejo, para hacer uno nuevo se gasta una cantidad indecente de agua y electricidad. Ponle software libre y regálaselo a tu madre, a tu suegra, a tu hermana o a tu prima. Enséñales a usarlo y acaba con la brecha digital!
Mi especial agradecimiento a David, coordinador de JEV y a Jordi, miembro de Tarragona por la atención recibida. Os voy a explicar una de las razones que más me ha animado a continuar en política durante este fin de semana, ahora que al final del curso parlamentario voy con la lengua fuera y con ganas de tirar la toalla a cada paso. Y tomen nota las organizaciones que tienen problemas en mejorar la visibilidad femenina.